EL DERECHO AL ORGASMO


Más de uno se sentirá amenazado al ver por escrito que el orgasmo es un derecho universal. Derecho que está inscripto en el punto número cinco de la famosa declaración de los derechos sexuales bajo el título del "Derecho al placer sexual". Quien no respete esta cláusula será merecedor de un castigo acorde por haber violado este tratado universal y se someterá al fuero específico sin queja ni reclamo.¿Qué pena podríamos impartirle entonces a quien incumpla este contrato? ¿A quien no respete sus obligaciones contractuales cueste lo que cueste? ¿Será la cárcel una exageración? ¿Cuántos años podríamos imponerle a alguien que se distrajo en medio de una fellatio? ¿A quien deserotizó a su compañero con un fugaz comentario acerca del estofado quemado justo en medio de la cópula? ¿A quien retiró su mano justo en el momento de mayor rigidez clitoriana? ¿A quien decidió dormirse luego del coito sin importar la insatisfacción de su pareja? ¿Diez años serán demasiados? ¿Se aplicará la pena de muerte en ciertos casos?
Demás está decir que podríamos encontrar otro tipo de castigo, como por ejemplo una buena tasa de interés/cláusula penal: "Aquel que no respete esta disposición deberá pagar con intereses duplicando o triplicando (a razón de) orgasmos según sea la gravedad del hecho en el que haya incurrido" (podría decir el nuevo documento redactado por la corte internacional).
Está claro entonces que entre los miembros de una pareja (sea ésta estable o pasajera) existirá desde ahora en adelante un contrato implícito que actuará de manera inconsciente durante el acto en cuestión. En el caso de una pareja estable, las cláusulas legales del contrato dirán algo parecido a lo siguiente (teniendo en cuenta que "El activo" y "El pasivo" son funciones variables, y adecuando el contrato según sea necesario)
Ante el incumplimiento de la cláusula número cinco por parte de EL ACTIVO, quedará constituido en mora de pleno derecho, sin necesidad de interpelación judicial alguna, pudiendo El PASIVO a su exclusivo arbitrio optar por cualquiera de los siguientes procedimientos: A) Declarar resuelto de pleno derecho el presente contrato, debiendo abonar EL ACTIVO una indemnización por daños y perjuicios equivalente al veinticinco por ciento de los orgasmos percibidos hasta el momento de la rescisión; B) Recurrir a las autoridades para que éstas impartan el castigo adecuado.
Se deja constancia que ante hechos imponderables, casos fortuitos o de fuerza mayor que impidan cumplir con las cláusulas del presente contrato (anomalías físicas, falta de erección, vaginitis, la irrupción repentina de una estampida de vacas Hereford en la habitación o cualquier otra situación incompatible con el acto amoroso), ambos quedan eximidos del mismo, o de cualquier indemnización u otros. En caso que suceda alguna de las variantes mencionadas en esta cláusula, se notificará vía telegrama simple al domicilio acordado de antemano.
Deberá estar claro ahora que una noche de falso placer puede convertirse en una verdadera sentencia automática. Que lejos de asimilarse a la "sentencia previa" requiere de la negligencia durante el acto para poder ser absorbida por este nuevo sistema punitivo. Húyale conscientemente, ocúpese, concéntrese y por favor no vuelva a decir "un orgasmo es sólo un orgasmo" ya que desde el momento en el que se redactó el documento internacional, el orgasmo se convirtió (potencialmente) en el mayor motivo de guillotina.
Como verán, los derechos sexuales son solamente un marco teórico en donde nosotros debemos devenir creativos. Y he aquí mi contribución personal: invito a todos a redactar una constitución sexual abarcadora, la cual armaré con vuestras contribuciones y publicaré en esta misma columna en cuanto haya recibido material suficiente.

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