EVERYBODY WANTS YOU WHEN YOU´RE BI



Identidad sexual: es el más alto nivel, el que combina a todos los otros, el más complejo y por ello el que más posibilidades tiene de reflejar la realidad sexual de la vida de los individuos.
Sexualidad: es un concepto que atañe a la vida concreta y a la historia de la vida: es una colección de hábitos y conductas que se expresan en fantasías y acciones manifiestas.
Orientación sexual: Es la relación establecida entre el sexo del objeto del deseo y el sexo de quien desea.

Para la gente atenta, para aquella que gusta de observar por debajo de la mesa, la bisexualidad como moneda corriente no representa novedad alguna. Al igual que la metáfora que toma dos cosas que parecen irreconciliables y las aúna para nuestro deleite, las relaciones afectivas y sexuales, tienden a construirse a partir de elementos que uno no siempre sospecharía complementarios. El concepto de rotación existe, y aunque persiste la idea del “para siempre”, el “cómo” uno decida llegar a esa instancia se ha convertido, en el mayor de los casos, en una búsqueda que no discrimina a priori, sino que se deleita en el método empírico. Es por esto, por lo que un día encontramos a una mujer del brazo de un hombre robusto, para verla tiempo después tomada de la mano de una delicada rubia con tacones, para verla tiempo después del brazo del hombre robusto y de la mano con la rubia de tacones.
Lejos la mujer machona y el hombre afeminado, pegatinas obsoletas, la bisexualidad intenta, aunque muchas veces sin éxito, alejarse de los prototipos, mientras los que la practican se regodean de ser partícipes del placer sin límite de género. Pero para todos ellos, que saltan de un lado al otro flameando la bandera de la total apertura, la falta absoluta de prejuicios, el amor libre y la gran satisfacción, he aquí una piedrilla para el zapato: en su libro Hombres que hacen sexo con hombres, Rafael Freda destruye el halo misterioso alrededor de la bisexualidad convirtiéndonos, a casi todos, en meros heterosexuales que alguna vez tuvieron ansias de experimentación. Freda divide entre lo situacional (los heterosexuales pueden tener períodos y episodios de homosexualidad situacional, y no dejaremos de llamarlos heterosexuales porque tales experiencias no alteran su orientación sexual básica) y lo sustancial, y dice que apenas centramos nuestra definición en lo sustancial, y dice que apenas centramos nuestra definición en lo sustancial la enorme mayoría de los presuntos casos de bisexualidad se disuelve y sólo quedan las experiencias adolescentes, las situaciones de excepción, las conductas de crisis y la curiosidad.
Así que si el track de Living Colour “Bi” era tu manifiesto (porqué sos marinero mercante y te cansaste de esperar al próximo puerto o sos una chica que alguna vez pensó que acostarse con su compañera de cuarto en la universidad era más práctico y productivo que seguir viendo dvd´s los sábados por la noche) te recomiendo que lo repienses, ya que seguramente, y basándonos en estos parámetros, no sos bisexual: sos sencillamente un hétero experimentador, una persona en crisis o un simple adolescente.

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