LA GUERRA DE LOS TRAPITOS


El fenómeno de las muñecas inflables, amantes respetuosas, calladas, complacientes y siempre listas, ha generado cierto revuelo entre las mujeres de carne y hueso. ¿Cómo hacer para competir con estas chicas sin edad que están dispuestas, a toda hora, a dar el sí mudo sin peros ni reclamos? Su textura, libre de detalles toscos y costuras evidentes, es tan parecida a la piel humana que amerita el precio desopilante que hay que pagar por comprarlas y entonces, tarde o temprano, a alguien se le iba a ocurrir un negocio mejor…
Ahora, en Japón, facturando millones y millones de yenes, está el boom del doll-rental, alquiler de muñecas por hora, día o semana por una suma similar a la que cobran las prostitutas en burdeles y calles. Con el plus del vestuario a elección, como las míticas Barbies que siempre quedan bien en cualquier trapito, las “trabajadoras” de diversas empresas son capaces de hacer cualquier cosa por facturar para sus dueños.
Pagando el transporte que te las acerca hasta hotel, departamento u otro lugar a elección, podés inclusive optar por hacer un Ménage à trois, ya que empresas tales como Color Doll, pueden enviarte el “juguete” acompañado por una verdadera señorita, para que entre las dos concreten tu postergada fantasía de tener a dos chicas en la cama. Liberando así, a millones de adolescentes japoneses, que ahora pueden tachar de su lista de quehaceres universitarios el renglón que decía: “hacerlo con dos muchachas a la vez antes de cumplir los veintiuno”.
Tanto se expandió la industria “muñequera” que en Tokio ya existe el burdel especializado. Habitaciones con baño y amantes de látex pueden ser tuyas por menos de cien euros el turno. Esto suscita una larga lista de preguntas tales como: ¿estoy engañando a mi esposa si lo hago con una muñeca? ¿Puedo seguir diciéndole muñeca a mi mujer o me puede acusar de equivocar su nombre con el de “la otra”? ¿Puede una muñeca quedar embarazada de otra muñeca? ¿Puedo enamorarme de una muñeca? ¿Está bien que algo que tiene cómo sinónimo muñequilla, monigote, juguete, muñeco, marioneta o figurita pueda provocarme tanto placer?
No cobran sueldo, no se quejan, no faltan a trabajar, no tienen vacaciones ni contraen enfermedades, jamás son lastimadas por los practicantes del sexo fuerte, no tienen “días difíciles”, no quedan embarazadas, no piden el derecho de elegir a sus clientes, nunca se ven cansadas, desarregladas, ni hablan de más. Para algunos son la mujer perfecta, para otros son sólo otro paso hacia la realidad sexual representada en El Dormilón de Woody Allen, pero eso sí, para los empresarios del mundo son la promesa de billones y billones por venir.

1 comentario:

Mina dijo...

me recuerda a la máquina de follar