LAS FELATRICES

En tiempos pasados las mujeres exploraban el arte de la felación con la ayuda de libros “de almohada” y clases magistrales dictadas por comadronas y familiares. Hoy, en los programas documentales de TV, podemos ver grupos de ayuda en donde jóvenes y maduras se reúnen alrededor de una mesa redonda para chupar una banana sin cáscara, un consolador multirracial o un pepino previamente pelado, quitándole así el amargor característico que curiosamente nos recuerda al objeto en cuestión.

No es una leyenda urbana la que cuenta que en casa de amigas porteñas, cuando se pone la noche, los vasos están vacíos, todas visten diminutos camisones de seda transparente, y acaba de terminar la última guerra de almohadas de pluma, se instalan las preguntas de siempre: ¿Te gusta hacerlo? ¿Sos buena? ¿Cómo sabes? Y si las respuestas de alguna de las participantes llegaran a ser: “sí”, “sí” y “me lo dijeron varias veces”, una corajuda, con afán superador, se animará a preguntar lo impreguntable: “Decime, ¿cuál es el secreto de la mamada perfecta?”.

“Tocar la flauta de jade”, “batir con la boca”, “chupar el mango”, hacer un “Shirley Temple” o realizar una perfecta “garganta profunda” no es tarea fácil, de hecho no hay todavía solución alguna al interrogante postulado por las chicas, ya que cómo advierte el dicho irlandés “No hay mamada perfecta sino perfecta mamadora”...

Shirley Temple mon amour

La técnica Shirley Temple, que consta de lamer el pene como si éste fuera un chupetín, es un punto ideal de partida para jóvenes o inexpertas debido a que es casi imposible producir daño por equivocación o vivir alguna situación penosa del estilo de mordidas, arcadas, raspaduras u otras contra indicaciones. La “Garganta profunda” en cambio, no es para novatas, ya que el ideal requiere que el genital masculino y la garganta se alineen para realizar una penetración completa que puede resultar compleja y hasta agotadora. Esto pude lograrse con verdadero éxito si la parte receptora descansa en la cama fuera del borde del colchón, y es aún más placentero si la que lo practica realiza ejercicios de deglución al mismo tiempo. Pero cuidado, la protagonista de la película que da nombre a ésta destreza, llegaba a éstos extremos sólo porqué aseguraba tener un clítoris en la garganta, para todas aquellas que no lo tengan se ruega moderación y entrenamiento. Algunos recomiendan ejercitarse introduciendo un dedo o el mango del cepillo de dientes, otros postulan la importancia de “pensar pensamientos alegres” justo en el momento de la última estocada, pero eso sí, todas las recomendaciones apuntan a lograr el manejo del desdichado reflejo de vomito, y así evitarse caras de “estoy chupando un limón” justo el día en el que finalmente habían decidido filmar la primera película casera...

Arte Egipcio

Según cuenta la leyenda, el primer “trabajo bucal” tuvo lugar en el Antiguo Egipto. El dios Osiris fue despedazado por su hermano, quien arrojó sus pedazos al río. Su hermana Isis recuperó su cuerpo y pacientemente lo ensambló, pero por más que buscó y buscó, no logró encontrar el pene de su querido hermano y se vio obligada a reemplazarlo por uno de arcilla. Por último, y sin duda o vergüenza, Isis le devolvió la vida chupándole el miembro hecho de tierra...

El Kama Sutra dedica un capitulo entero a este arte que recibe el nombre de auparishtaka o “reunión bocal”. De acuerdo con éste tratado absolutamente todos gozaban entregándose a ésta práctica, los sirvientes la ofrecían a sus amos y hasta las barberías tenían eunucos que se dedicaban en forma exclusiva a ello.

En la Antigua Roma la felación estaba considerada como una multa en caso de ofensas menores, como por ejemplo los pequeños hurtos. Así, el culpable estaba obligado a ponerse de rodillas y esperar a que el romano de pie le introdujese el miembro en la boca. Este acto se conocía como irrumatio.

En una tribu de Nueva Guinea un ritual de iniciación exigía que los varones practicasen una felación a los guerreros de la tribu. Así, la virilidad y la potencia de los mayores era transmitida a los más jóvenes a través del semen.

La historia del pingüino

Uno de los secretos mejor guardados por las expertas en el rubro es el de las cremas mentoladas, cuyo “frescor” aumenta considerablemente la sensibilidad del pene. Al parecer el efecto “halls mentholiptus” vuelve tan locos a algunos hombres, que varios hoteles europeos han tenido que prohibir su uso dentro de las inmediaciones por “dificultar la convivencia entre huéspedes”. Aquí, en la Argentina, ésta técnica no a sido todavía popularizada, pero se espera que sea furor en el otoño que viene.

Por lo pronto, un grupo de interesadas porteñas, autodenominadas “las del montón”, ya han encargado a Estados Unidos un container lleno de la mejor crema mentolada que existe en ese mercado...

Los mandamientos

Algunos dicen que lo esencial es mirar a los ojos, otros que la práctica hace al maestro, pero he aquí las reglas de oro para el sexo oral según Paul Toole, profesor de sexología del instituto Middland, de Montreal, Canadá, resumidas en una frase simplista al final de su exitoso ultimo libro “Blow Job, a real job”: “No innovarás demasiado, encontrarás lo que más le gusta, mantendrás el ritmo y por sobre todas las cosa, y, pase lo que pase, jamás abandonarás la labor hasta no haberla terminado”.

En la antigüedad se decía que quien gobernara el acto de la felación, gobernaría el cosmos. Hoy se rumorea que las mejores felatrices del mundo se reúnen una vez al año en las principales capitales, y desde sótanos ocultos, planean la conquista de la humanidad...

1 comentario:

Hernan Nuzzoelse dijo...

Como siempre: me encanto!
Muy bueno!!
Y es verdad...yo en las reuniones de Taper Sex o Sex lesson el tema de la felation siempre es tocado y las chicas quieren saber "el secreto" y ahi doy un par de tips.

Hay muchos art con gustos varios para que cada una encuentre el suyo! :))

Un beso y muy bueno todo el blog!!

Hernan
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