LUB ME BABY


A la hora de elegir un método anticonceptivo, la población del siglo XXI se extraña y se lamenta por tener las mismas opciones que la del siglo pasado. ¿O es que acaso ya se ha inventado el método hipnótico anti-bebé que salvará al mundo de la rabieta de los que "se cuidan"?
Demasiados métodos hormonales traen como contraindicación la sequedad del área privilegiada femenina y es por esto por lo que se debe recurrir a la embadurnación de la zona para evitar penosos forcejeos y resultados irritantes. La crema Acrea, como tantas otras de su misma línea, pretende dejar a la mujer lista y humectada para recibir al interesado. Sin embargo su efecto se acerca demasiado al del vic vaporub, despidiendo un olor similar y produciendo una sensación equiparable a la del Halls mentholiptus (casi como si una se hubiera restregado la pomada china del tigre en el lugar equivocado). Así, la mujer primeriza, nota con cierta pavura que su propio genital se siente más "refrescado" que optimizado para el acto sexual. Pero a veces, simplemente, no hay más escapatoria.
Contrario al pensamiento popular (que suele asociar los lubricantes con la penetración anal) el gel íntimo puede ser una respuesta rápida y efectiva en diversas instancias. Ej.: en caso de "momento lija" rompa el sobrecito y aplique una cantidad razonable de lub en:
- Dos dedos (y esparza suavemente en el área femenina)
- El preservativo (con un movimiento rítmico de arriba hacia abajo) justo antes de la introducción del pene. ¡Admire los resultados con gesto de satisfacción y recuerde que mimarse es todo!
Pero en caso de que no esté satisfecho y opte por cambiar de método anticonceptivo (para dejar de comprar el lub en la única farmacia de turno que está abierta los jueves a las cinco de la mañana), no lo haga antes de repasar por décima vez la lista actualizada que dice así:
- El famoso “de los días” que dejó a más de uno corriendo al ver el calendario después de acabar, sacando cuentas matemáticas inverosímiles para apoyar su hipótesis de que “estamos salvados”.
- El de Billings, o del moco cervical, que precisa que todos estemos pendientes de la consistencia del flujo estilo “clara de huevo” de la mujer. Promoviendo que llevemos, en nuestro bolso de mano, elementos similares a espátulas de cocina o guantes de látex para testear el flujo en el recreo del almuerzo, justo antes de comernos un sándwich de queso y tomate.
- El método “de la temperatura”, que nadie sabe ni sabrá usar jamás. Salvo en las películas norteamericanas, cuando una mujer que quiere quedar embarazada está esperando a su marido con el termómetro en la cama mientras él está atorado en un puente de Manhattan peleándose con un taxista pero por suerte pasa un policía y luego de un breve “mi mujer está con la temperatura correcta señor oficial” tres motos escoltan al protagonista a los brazos de su mujer y entonces hacen el amor y conciben al bebé más estresado del mundo.
- Y por último el “De Interrupción” o Coitus interruptus, más conocido como “¡Te dije que la saques ya, maldita sea!”.
(Después de repasar estos cuatro métodos no estará desquiciado si piensa que deberían ser agrupados bajo el título “a la buena del señor”.)
Por otra parte, tenemos los instrumentales: aquellos que el hombre supo conseguir:
- El Condón masculino: con olor a chicle, con gusto a banana, a chocolate, a frutilla, a manzana, a durazno, con lubricante, que brilla en la oscuridad, que tiene tachas, que usa espermicida, que es extra fino (cómo si alguien quisiera comprar alguna vez el extra grueso), transparente, que tiene lados paralelos, que viene lubricado con un gel especial que retarda la eyaculación precoz, extra pleasure: lubricados con silicona para los que prefieren “acción natural” (¿vs. los que quieren que el acto sea como sacarse un sweater de lana después de ser sorprendido por una tormenta?) y todo el resto de las opciones que ya conocemos.
- El Condón femenino (o femidón) y El Diafragma con espermicida.
- El Dispositivo Intrauterino, DIU o espiral. (Sólo propongo que levante la mano el que no es hijo de uno de esos).
- Espermicidas en forma de gel, crema, espuma, supositorios vaginales y esponja. (Se sabe que el contrabando de esponjas desde Estados Unidos fue famoso en la época menemista).
- Inyección hormonal (la ultra poderosa) y el implante subdérmico (que cuando no está evitando el embarazo lanza telas de araña).
- El parche color piel que nunca se puede poner dos semanas en el mismo lugar, que hace lucir a todas las mujeres como adictas al tabaco en recuperación, que al igual que la pastilla suele ser íntimo amigo del lub y que es imposible de esconder durante el verano.
- Y por último la solución final: La Vasectomía y La ligadura de trompas.
Después de ver de nuevo esta lista aberrante de productos que usamos para evitar la concepción es natural que necesitemos la ayuda de lubricantes para soportar, estoicamente, nuestro destino trágico de años y años de sexo seguro por venir. Entonces, no queda más remedio que acostumbrarse a oler rico, “y me refiero ahí abajo”, cómo dice una afroamericana entusiasta en el capítulo de Los Simpsons en el que Homero es invitado a un talk show.

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