El Dealbreaker

Para los fanáticos de la serie 30 Rock el concepto de dealbreaker no es del todo desconocido. Ya sea en un sketch, libro, o un reality show, Tina Fey en su papel de Lemon aplica dealbreaker a todas las cosas que ameriten descartar a tu pareja o pretendiente. Sin embargo, a diferencia del uso que le da Liz Lemon, la propuesta de esta columna es que puede haber un único dealbreaker, y este será exclusivamente aplicable al compañero para el acto sexual.

En mi investigación, que abarcó 35 personas de entre 18 y 47 años, no hubo ni una respuesta igual a la otra. Se ve que cuando te dan una solitaria posibilidad para decirle que NO al sexo, uno se pone verdaderamente quisquilloso y muy pero muy individualista.

Algunas de las afirmaciones más contundentes fueron:
1- “Pelos en las tetas, pero de esos que parecen alambre”.
2- “No tener afinidad con su olor corporal, eso directamente me hace salir de la cama, no importa que tenga que salir eyectada de mi propia casa”.
3- “Que sea bizco. No tolero no darme cuenta si me mira la teta derecha o la izquierda”.
4- “Que le falte un miembro, y ni hablar de si es ESE miembro. Esto me pasó una vez, es por eso que lo traigo a colación.”
5- “Las estrías groseras, pero no las líneas, sino esos surcos en donde podés poner un cucharón de helado”.
6- “El pelaje en el lugar que usualmente se utiliza para sodomizar, y lo digo así para que no me tildes de grosero”.
7- “Que use la frase: ¡te voy a romper en cuatro! En pleno acto sexual, ¿Que c..... quiere decir eso? ¿Alguna vez te rompieron en cuatro?”.
8- “Que pese más que yo”.
9- “Que la tenga lo suficientemente chica para decirle mini salchichita de Viena, o lo suficientemente grande para decirle prefiero un burro...”
10- “Que se la haya perfumado”
11- “Que se limpie la baba de los besos en mi pelo”
12- “Que haya estado con menos de 30 personas o con más de 35” (¿?).
13- “Que tenga aliento a lobby de hospital”.
14- “Que le guste afeitarme antes de que arranquemos”.
15- “Que quiera rebautizar mi pene, cuando debería estar claro para todos, que los hombres los nombramos solitos”.
16- “Que me pida que le pase mi teléfono de antemano”.
17- “Que trate de ocultar que está indispuesta con la famosa frase: son las últimas gotitas te lo juro.”
...Y 17 dealbreakers más.

En la Argentina de los 80 se afirmaba que no había razón, suficientemente importante, para no tener sexo. Y las frases que más circulaban por la noche local (dichas a la vez por hombres y mujeres) eran “mejor coger que no coger” o “un polvo no se le niega a nadie”... Tal vez no eran las oraciones más inspiradas del mundo pero esa filosofía fiestera hacía de la suaré porteña una sin restricciones de peso, pelos, olores, y algunas que me guardé como pupos salidos para afuera; uñas largas de los pies; pitos demasiado al este o al oeste, con forma de gancho o con huevos muy grandes, tetas triangulares, que toquen la propia panza o con pezón de hamburguesa; etc, etc.

Hoy, las frases que circulan son “mejor un buen polvo que sólo sacarse la leche”, “Prefiero esperar, que hacerlo por falta de uso”, “Hay que hacerse rogar para que te tomen en serio” (¿esta ya parece de la década de los 50, no?) y mi preferida: “Si me acuesto sin ganas, me levanto corriendo”. Pero ojo, no es lo mismo ser indiscriminados con respecto a nuestro acompañante sexual que tener un límite físico, verbal o mental que convierta la potencialidad del encuentro en un dealbreaker... y de esto se trata esta columna.

Alguno argumentará que para saber cuál es su límite antes tiene que experimentarlo, y claro, no siempre se sabe de antemano que odiás que “el corpiño y la bombacha no combinen” o que “pretenda que repita todo el tiempo así me gusta, así me gusta”. Supongo que esa fue una de las razones por las que se acuñó la frase “hay que probar todo al menos una vez”.

Para mí, lo más interesante del cuestionario fue encontrarme con que ninguno de los 35 entrevistados nombró alguna enfermedad de transmisión sexual como su razón para decir que no; se ve que las campañas de prevención tuvieron su efecto. Pero, más allá de ese tema, y volviendo a las respuestas personales: ¿Cuál es tu dealbreaker?
Y, por pura curiosidad, y sólo para los fanáticos y fanáticas de la serie que introdujo el tema ¿sos una Jenna o una Lemon?